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Región Sur

Karla y María: El espejo de mujeres desaparecidas en Tlaxcala

Sus familias no pierden la esperanza de que un día las vean regresar y entren por la puerta de sus casas.

Raúl MARTÍNEZ/Vivían separadas por kilómetros en su estado natal. Una en Santa Cruz Tlaxcala, y la otra en San Pablo del Monte. Karla con sus apenas 11 años, y María con 19 años.

Seguramente tenían sueños y objetivos diferentes en la vida. Sin embargo, sus familias comparten algo en común, el dolor de saberlas desaparecidas desde hace meses  y no saber nada de ellas.

Todos los días su padres, hermanos, tíos y sobrinos preguntan por ellas, y si regresarán a casa con los suyos.

Tienen también un reproche: Dicen que las autoridades de Tlaxcala no hacen nada por encontrarlas.

Este miércoles sus nombres fueron recordados al pie del despacho del gobernador de Tlaxcala, Mariano González Zarur, por mujeres que marcharon  para exigir mayor seguridad, y se acaben los feminicidios en la entidad. “Ni una desaparecida más”, fue la voz que se alzó y retumbó desde Tlaxcala capital.

LOS 17 AÑOS DE MARÍA DE JESÚS FERNÁNDEZ.

Su madre no pierde la esperanza de encontrar a su hija y todos los días busca pistas que las lleve a ella.

Miríam Castro Valdez reclamó a las autoridades de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) su indiferencia para dar con el paradero de su hija de 19 años, María de Jesús Fernández, quien fue vista por última vez el pasado 30 de junio de 2016, sin que a la fecha se sepa de su paradero.

Tras participar el pasado domingo en la marcha convocada por ciudadanos de Apizaco, a fin de exigir a la autoridad estatal y municipal un alto a la delincuencia, Miriam portó un cartel con la leyenda: “Ayúdanos a encontrarla”, y lamentó la actitud de quienes llevan la investigación del caso, pues “me dicen que ellos no saben nada, que yo investigue, que ellos no saben nada”.

Con reproche en cada palabra vertida, relató que el último día que vio a su hija, ella le informó que iría a reunirse en la comunidad de Tizatlán con unos jóvenes, quienes días antes le habían propuesto trabajar en el estado de Tamaulipas.

Sin embargo, añadió que por motivos que desconoce discutió con ellos y decidió abandonar el lugar en la madrugada del uno de julio con rumbo desconocido y desde ese momento no supo más de ella.

“Nadie la siguió, nadie sabe de ella, dejó sus pertenencias, pero a los muchachos que estuvieron con ella nadie los ha interrogado, son tres meses sin saber de ella. No sé dónde está, la justicia no me ayuda”, reprochó.

Señaló que a casi 4 meses de su desaparición, las autoridades no han hecho nada para lograr localizarla.

“Las autoridades dicen que con las personas con que vivía no las pueden hacer hablar, porque según la ley ya cambió, la justicia no me apoya, ya son tres meses y las autoridades no tienen nada”.

 Doña Miriam, comentó que las autoridades se portan sarcásticas “les pregunto qué saben, y me dicen que nada y usted qué ha investigado; no puede ser que me den esas contestaciones. Le pido al gobernador Mariano González Zarur que encuentre a mi hija y no solamente a ella, sino a las cientos de muchachas que se encuentran desaparecidas”, remarcó.

desaparecida

Inmediatamente, interpuso la denuncia ante la PGJE, pero: “me dicen que yo como madre puedo hacer más por ella, que investigue y cuando la localice que les avise para que sepan cómo se encuentra” y sólo realizaron un acta de hechos con número de expediente UITLAX/T2/1576/2016.

Empero, aseguró no perder la esperanza de encontrarla, por lo que a través de sus medios sigue recabando datos, participa con organizaciones no gubernamentales, marchas y movimientos, para dar con su hija.

María de Jesús tiene 19 años, mide un metro con 53 centímetros, tez clara, complexión media, cabello ondulado color rojizo a la altura de los hombros, orejas medianas, nariz chica, base ancha, cejas semipobladas, depiladas, labios gruesos, y ojos medianos de color café oscuro.

 

LOS 11 AÑOS DE KARLA ROMERO TEZMOL.

Han pasado 9 meses de su desaparición y hasta la fecha sus padres y familiares no pierden la ilusión de que su hija de 11 años regrese a su lado.

Su historia ha llegado al senado y diversos medios nacionales, pero aun  así no aparece.

El pasado 13 de enero, la niña Karla Romero Tezmol desapareció en el trayecto a su escuela, ubicada a unas cuadras de su casa, en el municipio de San Pablo del Monte, Tlaxcala.

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Según testigos de los hechos, la niña fue sustraída por los tripulantes de un vehículo negro, a la altura de la calle 20 de Noviembre, lo cual fue registrado por una cámara de vigilancia particular, instalada en un negocio de esta vialidad.

Estas imágenes, sin embargo, se perdieron definitivamente, debido a que la Procuraduría estatal erró la fecha de los videos al solicitarlos al dueño de la cámara que los captó y, en consecuencia, las autoridades no obtuvieron la grabación del 13 de enero, sino la del día siguiente, publicó el portal Animal Político.

Otra queja fue de que en primera instancia, a pesar de que la desaparición de Karla fue reportada horas después de su rapto, las autoridades de Tlaxcala se negaron según a emitir la Alerta Amber durante los siguientes 21 días.

La Alerta Amber, cabe destacar, obliga a difundir el rostro y los datos de identificación de aquellos menores de edad secuestrados, extraviados, desaparecidos, o cuya ausencia es indicio de que pueden ser víctimas de algún delito, y se trata de un protocolo cuya efectividad depende de que sea activado en las primeras horas tras la desaparición.

La familia de Karla no se quedó con los brazos cruzados, y elaboró volantes con su fotografía y datos de identificación, para repartir por cuenta propia en Tlaxcala y Puebla.

Su búsqueda llegó hasta un hotel en Puebla, donde encontraron a varias mujeres menores obligadas a prostituirse,  pero su hija no estaba ahí.  La familia recibió informes anónimos de que Karla estaba siendo explotada sexualmente en la zona de prostitución tolerada en la capital de Puebla.

La desaparición cambió la vida de sus padres y hermanos menores como Rafael que todos los días la acompañaba en su recorrido a la escuela. Desde ese miércoles 13 de enero nada es igual.  La pregunta es la de siempre. ¿Cuándo regresarás Karla?

En un lugar del hogar, las muñecas con las que jugaba Karla también la esperan.

LOS “MODUS OPERANDI” EN LA DESAPARICIONES DE MUJERES EN TLAXCALA.

En Tlaxcala, existen diversas formas en la desaparición de mujeres. Una de ellas es la conocida como el “Levantón”, sería el caso de Karla Romero. Se fijan en una posible víctima, casi siempre jóvenes y de complexión delgada, la vigilan unos días para conocer su rutina y cuando pueden la suben de forma violenta a un automóvil.

Otro sistema muy utilizado en Tlaxcala es a través de los falsos anuncios de empleo, este caso es muy parecido al de María de Jesús Fernández Castro, quien con la promesa de ir a Tamaulipas a “ganar más dinero”, de momento desapareció.

El tercero y el más denunciado en Tlaxcala, es el de los “Padrotes”, hombres que se dedican a enamorar a las menores de edad, hasta que consiguen alejarlas de sus familias, tienen estipulado tres meses para conseguirlo, para posteriormente llevárselas a otro estado o fuera del país.

Es ahí cuando su “novio” cambia radicalmente y le muestra la cruda realidad e inmediatamente las ponen a prostituirse, algunos las dejan embarazadas y cuando nace el niño, se lo quitan para chantajearlas, con la vida de la criatura, para los padrotes, las mujeres son objetos de su propiedad que deben proporcionarle beneficios.

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