385 Grados
Opinión

Todas Caben… Con Bibián Ordáz Llánes

Libertad y responsabilidad

Supongamos que nos aqueja una enfermedad y en busca de alivio acudimos al médico para que nos revise y, en su caso, nos recete un medicamento. Ya instalados en el consultorio frente al galeno le platicamos nuestras dolencias.

468x60_vasoftware (1)
Luego de la consabida revisión física y evaluación de nuestros síntomas, el médico procede a extendernos una receta con los medicamentes y la dosis correcta que debemos tomar para así aliviar nuestros males. No sin advertirnos que debemos seguir al pie de la letra las indicaciones si es que queremos curarnos.
Sin embargo, como suele ocurrir en muchos casos, por nuestra impaciencia por retomar nuestra ajetreada vida cotidiana, hacemos caso omiso de las indicaciones y tomamos la dosis incorrecta de medicamentos. Y como es de esperarse, esta desobediencia nos causa otra dolencia.
La culpa de esta nueva dolencia no es del médico, ya que su accionar fue correcto y no pudo prever la mala administración del medicamente que realizamos. El galeno actuó libre y responsablemente pero no pudo prever las circunstancias. Nosotros también actuamos libres, pero irresponsablemente.
Al respecto vale la pena recordar que los seres humanos somos responsables de nuestros actos. Sufrimos sus consecuencias y los medimos en diversas instancias; entre ellas se cuenta en primer lugar, la propia conciencia, la escala personal de valores, que pueden estar fundamentados de las más diversas maneras.
Solo cuando la persona carga tanto los beneficios como los perjuicios resultantes de sus acciones, pondrá todo su empeño, conocimientos y toda su energía para actuar de forma a la vez que provechosa, decidida al logro de sus fines.
En la arena política frecuentemente se habla de la responsabilidad social, que es vista como una forma especial y más elevada de responsabilidad. A diferencia del uso generalizado del término, la responsabilidad social y la solidaridad resultan de la responsabilidad individual y exigen al mismo tiempo un alto grado de libertad y de competencia.
Para hacerle justicia a la responsabilidad social, el Estado mantiene una serie de programas sociales que son financiados ya sea con ingresos fiscales o por aportaciones obligatorias. Las instituciones encargadas de administrarlas se caracterizan por ser de afiliación forzosa, por lo que carecen de la calidad moral que tienen las organizaciones voluntarias.
Y es que al fin de cuentas, si hay una mala aplicación de los recursos nadie se responsabiliza por las repercusiones de la influencia política sobre los sistemas de apoyo social; las consecuencias son costeadas por los que pagan impuestos.
Todos los seres humanos tenemos la posibilidad, y en muchas situaciones también la obligación moral o legal, de responsabilizarnos por los demás. Por tradición ha sido en el seno familiar donde unos ven por otros; los padres son responsables de sus hijos y los miembros de la familia se responden mutuamente.
Los miembros de la familia se ayudan en casos de necesidad, velan por los otros en la vejez y la enfermedad. Esto concierne particularmente a los que por causas diversas no pueden valerse por sí solos, independientemente de que la convivencia se dé o no en la forma de un matrimonio.
Este tipo de responsabilidad por los otros también puede asumirse fuera de una familia, podemos imaginar un sinnúmero de variaciones; pero lo importante es el principio de voluntariedad de ambas partes. La autorresponsabilidad de la persona no debe ser coartada por una tutela, aunque sea bienintencionada.
Libertad y la responsabilidad son inseparables. Solo quien decide y actúa libremente puede responsabilizarse de sus actos y ser llamado a rendir cuentas por ellos. El que cada cual asuma su responsabilidad sienta las bases de una sociedad libre.
Recuerden que: “El hombre nace libre, responsable y sin excusas”. Jean Paul Sartre.

Related posts

Opinión 385… PRI: una marca registrada desgastada

Redacción 385

Todas Caben… Decisiones ciudadanas

Redacción 385

Alianza entre Moctezuma y Cepeda y… ¿Otro sindicato de maestros?

385 Grados

Leave a Comment