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Opinión

Todas Caben… Bibián Ordáz Llánes

Los policías

Desde hace ya un buen tiempo, gracias a las redes sociales, los ciudadanos nos enteramos de los abusos que los elementos de las diferentes corporaciones policíacas comenten en contra de la ciudadanía. Estos van desde los insultos a aquel conductor que no se dejó extorsionar, hasta el enfrentamiento a golpes y pedradas con un grupo de manifestantes.
Estos hechos no son sino una clara muestra de la clase de policías que tenemos en México.
De acuerdo a con el Índice Mundial de Policía y Seguridad Interna 2016, los cuerpos de policía de México están entre los peores. El estudio, elaborado por la Asociación Internacional de Ciencias Policíacas (IIPSA), ubica a nuestro país en el lugar 118 de 127 países analizados.
El estudio analiza a los cuerpos policíacos en cuatro rubros, capacidad, proceso, efectividad y resultados. En los primeros lugares se encuentran Singapur, Finlandia y Dinamarca, donde la policía protege y sirve a su comunidad, mientras en los últimos lugares están Nigeria, Congo y Kenia.
México se ubica en un nivel por debajo de Sierra Leona, Etiopía, Liberia, Zambia, y apenas por encima de Camerún y Bangladesh. Con ese lugar, la policía mexicana es la segunda peor de la región Latinoamericana, ganando por muy poco a la de Venezuela.
La razón de lo anterior quizá se deba a que, por ejemplo, en México 28 mil policías han reprobado los exámenes de control y confianza y aun así continúan en activo y salen a las calles. Son elementos que reprobaron pruebas de polígrafo, toxicológicas y habilidades y no son aptos para el cargo. Por lo que de acuerdo con la ley, debieron ser destituidos.
Hay entidades como Sinaloa donde más de la mitad de los agentes de investigación y policías municipales no son confiables. En números absolutos, Veracruz es el estado con más policías estatales reprobados: casi uno de cada tres de los que están en las calles.
En el caso de Tlaxcala, según el documento Semáforo del Desarrollo Policial, elaborado por la organización Causa en Común, la Evaluación Global ubica a la corporación estatal con un nivel de aprobación de 2.8. Campeche ocupa el penúltimo sitio con 2.9. La media nacional es de 6.1.
Sabemos que México también está dentro del ranking de los países con mas corrupción en el mundo, de acuerdo al índice de Percepción sobre Corrupción que realiza Transparencia Internacional, nuestro país se encuentra en el lugar 105 entre 176 naciones; situación que está muy ligada a los cuerpos policiacos en todo el territorio nacional.
Para nadie es un secreto que así como los policías encargados del tránsito y otras divisiones, extorsionan a los ciudadanos, toda vez que estos elementos son obligados a cooperar para el entre de sus superiores; es en estos pequeños detalles donde la credibilidad y confianza hacia los policías por parte de la población ha desaparecido.
En este sentido, Causa en Común encontró, al desarrollar el Semáforo de Desarrollo Policial en el ámbito nacional, que el horario en el que laboran 14 policías estatales es de 24×24; que un elemento de Baja California gana 20 mil pesos, mientras que uno de Nayarit percibe 5 mil 738 pesos, entre otras muchas cosas.
Frente a todo lo anterior, no podemos cerrar los ojos ante la situación que viven los elementos de la policía, son personas, en su mayoría, de bajo grado de educación, cuyos sueldos son pobres y cuyas jornadas y ambiente laboral son extenuantes. Los percibimos como simples peones que no tienen criterio propio y que están para seguir las órdenes del gobierno, que los ocupa como si fueran carne de cañón.
El cumplimiento de la obligación por parte del Estado de brindar seguridad a los ciudadanos pasa, necesariamente, por contar con cuerpos policiacos aptos para ejercer su función. Con sueldos dignos. Con la posibilidad de avanzar en el escalafón jerárquico. Con horarios de trabajo que le permitan no solo convivir con su familia, sino poder acrecentar sus conocimientos académicos. Este es un tema de urgente atención por parte de los gobiernos federal, estatal y municipal.
Recuerden que: La obediencia simula subordinación, lo mismo que el miedo a la policía disimula honradez. George Bernard Shaw

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