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Opinión

Todas caben… Con Bibián Ordáz Llánes

Mujeres y trabajo

El Informe de Desarrollo Humano 2015 de Naciones Unidas presentado a finales del 2015, revela que las mujeres ganan actualmente un 24 por ciento menos que los hombres, y ocupan uno de cada cuatro de los puestos administrativos, pese a que su contribución al trabajo mundial es del 52 por ciento.
El informe subraya que el 32 por ciento de las empresas no tiene a ninguna mujer entre sus cargos directivos superiores, y que tan solo ocupan el 22 por ciento de los escaños de los congresos o parlamentos nacionales.
Las mujeres, anota el estudio, sufren desventaja en ambos mundos laborales: en el remunerado predominan los hombres, en el no remunerado, fundamentalmente el trabajo del hogar, lo hacen las mujeres, que ven así limitadas sus posibilidades de elección.
Según el informe, las mujeres realizan tres de cada cuatro horas de trabajo no pagado, en cambio, a los hombres les corresponden dos de cada tres horas de trabajo remunerado.
Aunado a lo anterior, en marzo pasado la Organización Internacional del Trabajo (OIT), presentó el informe Las mujeres en el trabajo, Tendencias 2016, el cual contiene “los datos más recientes sobre la posición de las mujeres en el mercado laboral, examina los factores subyacentes a estas tendencias y analiza las políticas que impulsan el cambio transformador”.
En el tema de la brecha de género en las tasas de empleo el estudio presentado por la OIT dice que: Entre 1995 y 2015, la tasa mundial de participación de las mujeres en la fuerza de trabajo cayó del 52.4 al 49.6 por ciento. Las cifras correspondientes a los hombres fueron del 79.9 y del 76.1 por ciento, respectivamente. Lo que por lógica se traduce en menos oportunidades de empleo y la posibilidad de obtener ingresos propios.
En cuanto al tema del desempleo, el informe destaca que esta situación entre los jóvenes suscita preocupación toda vez que está afectando en mayor medida a las mujeres jóvenes que a los hombres jóvenes. En América del Norte y los Estados árabes, la tasa de desempleo entre las mujeres jóvenes duplica prácticamente la registrada entre los hombres jóvenes, y alcanza el 44.3 y el 44.1 por ciento, respectivamente.
Otro factor que tomó en cuenta la OIT es el de la segregación sectorial y ocupacional, el cual contribuye en gran medida a la desigualdad de género tanto en términos del número de empleos como de su calidad.
Un análisis de 142 países muestra que las mujeres continúan estando excesivamente representadas en dos grupos profesionales, a saber, ‘Trabajadores administrativos, de los servicios y del comercio’ y ‘Ocupaciones elementales’. Este es particularmente el caso en las economías desarrolladas, en las que las mujeres constituyen más del 60 por ciento y casi el 50 por ciento del empleo total en estas dos ocupaciones peor remuneradas.
El informe proporciona además nuevos datos de hasta 100 países sobre las horas de trabajo remuneradas y no remuneradas. Las cifras nos dicen que las mujeres siguen trabajando un número mayor de horas al día que los hombres, tanto en el trabajo remunerado como en el no remunerado.
Aunque esta desigualdad de género sigue siendo importante, ha disminuido con el tiempo, fundamentalmente porque se ha reducido en cierta medida el tiempo que dedican las mujeres a las tareas domésticas, mientras que apenas ha disminuido el tiempo que consagran al cuidado de sus hijos. Sin embargo, las mujeres continúan trabajando jornadas más largas que los hombres cuando se toma en consideración tanto el trabajo remunerado como no remunerado.
En cuanto a la brecha salarial que existe entre las mujeres y hombres que realizan trabajo remunerado, el estudio señala que aun cuando ha habido progresos estos son mínimos, y sentencia si prevalecen las tendencias actuales, se necesitarán más de 70 años para colmar totalmente la desigualdad salarial por motivo de género.
Pero aclara que la disminución de esta brecha se debe a la implementación de políticas encaminadas a hacer frente a los desequilibrios de género en el mercado laboral, y no tanto a la mejora general del nivel de vida”.
La OIT asumió como tema para el Día Internacional de la Mujer 2016 Alcanzar la igualdad para 2030: el futuro ya está aquí el cual refleja la urgencia de abordar estas desigualdades laborales para alcanzar los objetivos de su Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible.
En este sentido, en el citado informe la OIT hace un llamado para que los gobiernos se aboquen a la implementación de una serie de políticas que promuevan la creación de más y mejores empleos para las mujeres, la protección social universal, y la adopción de medidas para reconocer, reducir y redistribuir las labores de cuidado y las tareas domésticas no remuneradas.
Al final de cuentas de lo que se trata es de reducir la pobreza y las desigualdades, lograr la igualdad, promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos.
Recuerden que: Más que nuestras habilidades, nuestras decisiones muestran quiénes somos realmente. JK Rowling.

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