385 Grados
Opinión

Apuntes… Con Claudio Cirio Romero

El 68 no se olvida porque no nos da la gana

Paco Ignacio Taibo II (PIT II, firma) no necesita presentación, es el escritor, promotor de la lectura y activista, quizá más anti solemne que pueda tener México ahora.
Sus biografías narrativas del Che y Pancho Villa son disfrutables por su capacidad de saber contar historias y no predicar la historia. No aburre, ni en la lectura de sus textos, ni en sus intervenciones verbales, porque con una bocanada de humo de cigarro, su mostacho se mueve pícaro para soltar la palabra irreverente precisa para capturar al público
Aspectos de su personalidad que, pese o más bien por el tema, no faltan en su libro 68 (Planeta, 2008). Que hoy se suma a nuestras reflexiones sobre el movimiento estudiantil mexicano de ese año, que venimos haciendo en estos Apuntes, desde el 2000.
Cuenta PIT II que llegó a Madrid con el amanecer del día 2 de octubre de 1968 y ahí vio en el periódico, como los soldados le disparaban a la gente en Tlatelolco: “Perdí la voz. Mudez histérica, la llamó el médico.” Por eso escribe una especie de remordimiento insólito: “No haber estado en Tlatelolco era mucho peor que no haber muerto.”
Pero esa inexplicable desolación del joven Taibo II de 19 años de edad se entiende a la perfección si previamente ha escuchado uno muchas anécdotas de lo que vivió en aquel verano, en las más de ochenta páginas previas. Como aquel recuerdo previo inmediato, tres páginas antes, de cómo un soldado en Prepa 8 le había, rayado el estómago “jugando” con una bayoneta.
Es que muy filosófico inicia su relato, luego de explicar que lo que leeremos no quiso convertirse en novela, con una serie de preguntas que culmina con tres que reclaman lo mismo: “¿Dónde arrojaron a nuestros muertos? ¿Dónde tiraron a nuestros muertos? ¿Dónde mierdas arrojaron a nuestros muertos?”
Su generación-grupo de izquierda, que no eran muchos, un gheto de una docena de escuelas capitalinas, sectarios, no veía Televisa, leía a Herman Hesse, tenían, dice, en común “el voto unánime a favor de las minifaldas y la pasión por los Beatles.”
Ese sentido intimista de contar, los detalles del contexto complejo del movimiento, son creíbles en PIT II, sólo porque él lo dice. Por ejemplo cuando recuerda que la famosa frase de “A la mano tendida la prueba de la parafina” (respuesta a Díaz Ordaz que ofreció la suya en su Informe de gobierno), cree que la acuño “Jaime Goded, uno de los genios de la propaganda estudiantil, y dirigente de la Brigada Marilyn Monroe.”
Se embelesa contando que el 68 no era mala cosa para las mujeres, para sus compañeras era la oportunidad de ser iguales que los hombres. Sin pudor intelectual alguno afirma que “El 68 era previo al feminismo. Era mejor que el feminismo.” En ese ambiente ese muchacho que era entonces no podía dejar de reconocer que “Las mujeres eran maravillosas. Eran guapas, guapísimas. Paseaban su indiscutible belleza con desenfado y sin cosméticos.” “…estaba allí detenido cuando tres años después (confiesa) conocí a Paloma.” Paloma Saiz Tejero, su incansable compañera de vida y de lucha en el fomento del libro y la lectura.
Bajo ese mismo espíritu es agradecible la autocrítica. A la distancia piensa que “Nosotros hablábamos de diálogo público, pero no queríamos dialogar con Díaz Ordaz.” Incluso recuerda con pena que a veces ni entre ellos dialogaban: “Dan ganas de olvidar esa parte de la historia, las muchas veces que le grité a mi ahora amigo el Pino que era un pinche reformista, lo que a él le dio oportunidad de responder que yo era un pendejo acelerado.”
Escribo esta pretensión de reseña del libro de Taibo II, el 28 de septiembre, Día Internacional del Derecho a Saber y por ello concluyo con dos citas que ejemplifican bien su claridad política de aspiraciones democráticas. Enfatiza: “Nosotros, como estábamos locos, le exigíamos (al gobierno) transparencia. La única transparencia que ofrecía era la claridad de sus actos represivos.” Y nos cuenta que luego del dos de octubre se citó con Lourdes, ex compañera de prepa, en “la tercera fila del cine París, segunda función…” “-Tengo fotos de los muertos” le dijo. “Saber era muy peligroso”. Ella no regresó a la segunda cita pactada, fue detenida.
Nota al margen. Interesante para el análisis político, que la FEPADE le reconozca a Lorena Cuellar, ex candidata del PRD a la gubernatura de Tlaxcala, en el marco del litigio poselectoral, su “calidad de víctima” puesto que habla de “daño que ha sufrido de manera física así como los atentados y amenazas…”
e- mail: ccirior@yahoo.com.mx
Twitter: @ccirior

Related posts

Aquí Xicohténcatl… Tabletas escolares, la punta del cochinero

Redacción 385

Crónica de una muerte anunciada: la estrategia para las normales.

La Casa del Jabonero…¿Se verán Anabell y Lorena en las boletas del 2021?

Redacción 385

Leave a Comment