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Opinión

La otra resistencia… No eres tú, es la política

Algunos dicen que los jóvenes son el futuro de México, otros dicen que ahora los jóvenes están peor que antes, nadie sabe, la única certeza que tenemos es que no puede pararse el proceso de madurez físico e intelectual de las personas, y algún día ellos serán adultos sujetos al régimen político actual.
Las cuestiones son: ¿Por qué si los jóvenes son el futuro de México, no se interesan en la política? o ¿Por qué los jóvenes están peor que antes? Veamos:
Según la encuesta que se realizó la semana pasada en el marco del Día Internacional de la Juventud por el periódico El Universal, a jóvenes de entre 12 y 29 años de edad en los 32 estados de la república, sólo el 24% de los jóvenes piensa que la política es muy importante en su vida, el 25% dijo que la política es sólo algo importante, el 32% dijo que es poco importante y el 17% dijo que no es nada importante.
El 52% de los jóvenes dio una respuesta variada entre un interés de “poco o nada” con respecto a la política, mientras que el 48% de ellos varió entre el “mucho y algo”. Arrojemos más datos, el 43% de los jóvenes se interesan poco o nada en la política porque los políticos son deshonestos, al 32% no le interesa en absoluto, el 13% no le entiende, un 5% dice que no tiene tiempo y el otro 5% menciono otra cosa.
Ahora, sabiendo los datos, la formulación de las preguntas que planteo al principio no implican un fatalismo, de hecho los medios impresos y virtuales a veces lo hacen ver así porque el consenso que existe hacia el régimen democrático es alto; sin embargo, no todo lo que se llame democracia lo es, al igual que no todo lo político es una democracia, sólo para quitarnos de ideas erróneas, también el comunismo, el fascismo, el anarquismo u otras formas de gobierno y corrientes ideológicas implican política.
Consideremos el porcentaje de la encuesta sobre política, este nos muestra que los jóvenes no dejan del todo la idea de interesarse en la política, este porcentaje pudo haberse centrado en algún otro régimen político (lo cual no aclara la encuesta), lo que sí aclara es que la visión que tienen los jóvenes de la política tiene que ver más con una cuestión intrincada porque no la entienden y que la política tradicional, es decir, la democracia liberal en la cual vivimos, resulta ser algo muy deshonroso.
No obstante, la búsqueda por salirse de éste tipo de política tradicional es últimamente elevada, a juicio de los jóvenes, se tiene una mayor preferencia por las candidaturas independientes que por los partidos políticos; en números, esta preferencia reflejó el 62%, 51 puntos arriba que la preferencia más alta a un partido, y por otro lado, el 3% contestó “otra preferencia”. Nos queda más claro ¿no? Los jóvenes no huyen de la política, la política tradicional huye de nosotros.
Prueba de ello es la percepción que se tiene de los partidos políticos, según la encuesta el 28% de los jóvenes no simpatiza con ningún partido político porque no cumplen con lo que prometen, otra de las razones por las que no simpatizan es porque no les interesa equivalente al 25%, el 21% dijo porque son corruptos, el 12% porque no hay buenas propuestas, el 6% dijo que no sabe de política y el 4% hizo “otra mención”. Con estas estadísticas podemos saber que no es una política ejemplar, ya que los jóvenes estén alejados de ella o concentran sus ideas en otra forma de gobierno que tal vez no sea uno igual al que impera hoy en día.
Ya sabemos por qué nos alejamos de la política tradicional, pero ¿Qué origina este alejamiento? Veamos: Los recortes de los años 80’s a las políticas sociales, las crisis económicas y la filosofía liberal que venía impregnándose en el tejido social dejaban a los jóvenes sin empleo, sin vivienda o servicios de salud; desde aquellos años la importancia estratégica que tiene este sector para el desarrollo del país ha sido casi nula, pues la ausencia de políticas gubernamentales hacia los jóvenes ha propiciado problemáticas sociales sistemáticamente imparables, como segregación, discriminación y marginación, cuestiones que terminan por decepcionar a cualquier persona en este rango de edad.
Por ejemplo, en política económica dirigida al sector, la economía tenía que haber creado más de 1.2 millones de nuevas plazas de trabajo que en promedio se demandan por los jóvenes que ingresan al mercado laboral; en contraste, en el año pasado se lograron sólo 644,446 empleos formales sin contar al sector juvenil, esto según cifras del #SemaforoEconómico de mexicocomovamos.mx. Esta situación da paso a que los ingresos inseguros y los trabajos aleatorios que no cuentan con seguridad social, lleven a los jóvenes a acercarse a actividades para facilitar un sustento individual que no aporta al bien común, como robos, venta de drogas, etc.
Otro ejemplo de la falta de políticas para los jóvenes es la migración que se da en este sector, México pierde entre el 10% y el 30% de sus cerebros en nivel superior, considerando que estamos en un territorio donde el 16% de la población tiene algún grado aprobado en educación superior (INEGI); este tipo de migración se da por la atracción de las políticas de los países más desarrollados, pues ofrecen más oportunidades de trabajo e ingreso, lo que quiere decir que el gobierno no ha sido capaz de retener ni con un sistema educativo a las personas durante el periodo de su formación; sin considerar a los miles de jóvenes y niños que tienen que abandonar las aulas. Podríamos seguir con los ejemplos en salubridad o en seguridad, pero no lo alargaremos.
En el 93’ la educación secundaria se hizo obligatoria, se buscaba una formación habilitada de competencias básicas que nos permitieran desarrollarnos e integrarnos a una sociedad tan compleja como la democrática y como agentes activos de su construcción. En respuesta a la segunda pregunta planteada al principio de este texto, hoy estamos peor aunque hayamos estudiado la secundaria. Hemos sido testigos del progreso de una democracia con sus herencias autoritarias, que han socavado aún más el afecto hacia las instituciones y la política tradicional mexicana; sabemos muy poco de nuestra “democracia” en comparación de los jóvenes que protagonizaron el movimiento del 68’ que fueron conocedores de un régimen autoritario y antidemocrático; por si fuera poco, hemos sido víctimas de la corrupción, la impunidad y la arbitrariedad de lo que llamamos las autoridades, vivimos en la mentira del Estado de derecho, con miedo, y la política es una promesa, la de siempre, la misma política.
Hoy se han debilitado los vínculos sociales, fuera de las protestas sociales, los valores no son del todo aceptados y se encuentran bajo cuestionamientos que logran desdeñar los asuntos públicos, esto es propiciado por la política electoral, que con el afán de hacerse de un voto duro, lanzan leyes que crean un fenómeno en el cual las luchas de los derechos chocan, por ejemplo el derecho al libre tránsito y al de la protesta social, el derecho al aborto, y el derecho a la libre expresión, etc.
En pocas palabras, ni la economía nos ha dado lo que necesitamos, ni la democracia lo que promete, nosotros no nos alejamos de la política, la política se aleja de nosotros.

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