385 Grados
Opinión

Apuntes con Claudio Cirio Romero

De maestros y educación

Como Dory la pececita de la película de dibujos animados, nuestro problema como sociedad, es que tenemos poca capacidad de memoria. Es decir olvidamos rápido aquello que es de vital importancia.
Y cuando hablamos en plural, nos pensamos sobretodo en cómo al grueso de la población nos ocurre eso. No tenemos gran capacidad de retención de lo que nuestros gobernantes deciden por nosotros. Primero porque no nos enteramos bien a bien y segundo, porque muchas veces no entendemos los términos que se utilizan; los medios de comunicación nos confunden mucho y por lo tanto nuestra opinión es más en términos de lo que creemos y no de lo que sabemos.
Eso pasa en estos momentos cuando prácticamente se nos pone en la disyuntiva de decir si estamos de acuerdo o en desacuerdo con las movilizaciones de protesta de los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Para empezar no sabemos o no recordamos que son la disidencia organizada del sindicalismo oficialista (el SNTE de Elba Esther Gordillo y Carlos Jonguitud). Es decir que son profesores, fundamentalmente del sistema básico de la educación o sea de las primarias, que no están de acuerdo con el gobierno la mayoría de las veces.
En tal sentido, lo primero que se pregunta la gente de a pie, desinformada, es ¿Por qué protestan los maestros? Y estos vienen respondiendo recientemente que protestan contra la Reforma Educativa de Peña Nieto. Por lo regular la curiosidad se queda ahí. No interesa, o las preocupaciones están en otro lado (por ejemplo en pagar deudas o cosas así), qué es dicha reforma y por qué no le gusta a los maestros que en la calle gritan que “luchando también están enseñando”.
Entonces quizá vale la pena recordar aquí, que es la dichosa reforma (“punitiva” la llaman los profesores inconformes) y quizá también con ello entendamos un poco el ambiente de violencia que se ha generado.
Primero hay que recordar (perdón por insistir con este verbo) que la Reforma Educativa se refiere a la modificación a los artículo 3o. y 73o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, aprobada en diciembre del 2012, avalada por los Congresos de las entidades federativas durante el siguiente mes y promulgada, es decir oficializada mediante su publicación en el Diario Oficial de la Nación, el 25 de febrero de 2013.
Según sus defensores, básicamente los partidos firmantes del Pacto por México (PRI, PAN, PRD), esta reforma es buena porque, por ejemplo el artículo tercero, mencionado, estipula ahora, que el «ingreso al servicio docente y la promoción a cargos con funciones de dirección o de supervisión en la educación básica y media superior que imparta el Estado se llevará a cabo mediante concursos de oposición que garanticen la idoneidad de los conocimientos y capacidades que correspondan». Ya que resulta que vía la venta o herencia de plazas laborales, no precisamente están frente a grupo los más aptos. Si les preguntamos a los padres de familia de cualquier escuela pública, seguro que nos los señalan y muestran evidencias.
Entonces porqué la inconformidad de los maestros, se puede inquirir, quieren solapar a esos malos elementos. Claro que no. Lo que pasa es que resulta que cuando esa buena intención plasmada en la Constitución se instrumentaliza o se busca hacer viable, vía las llamadas “leyes secundarias”, perciben que en realidad el objetivo del gobierno no es mejorar la educación pública sino afectar su primacía y eliminar al magisterio disidente. Ese que con justa razón cuestiona que cómo quieren que mejore la educación de los niños (cuyas familias son principalmente pobres), si las condiciones materiales de sus escuelas no son óptimas y las salariales y laborales en general no lo alientan.
Dichas leyes secundarias son tres: la Ley General de Educación, donde se estipula por ejemplo que las cuotas para los padres de familia no son obligatorias, pero cualquiera de ellos puede refutar que en los hechos eso no es así. La Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y la Ley General del Servicio Profesional Docente.
Y es precisamente en esta última donde considero está el detonante de la actual inconformidad, precisamente en el Capítulo VIII denominado “De la permanencia en el servicio”, cuyos artículos 52 y 53 al aplicarse por primera vez resultaron no estar en el momento apropiado.
El tema y el caso no es sencillo sino más bien complejo, quien quiera entenderlo y tomar partido en un momento dado debe informarse más. En vía de mientras yo me declaro a favor de la lucha de los maestros en la calle porque me gustaría verlos más en buenas aulas en el futuro mediato.
Nota al margen. Qué pena, ajena dice la frase hecha, con Peña en su reciente visita a Canadá hablando a lo tonto de populismo, tal como acostumbra usarlo la derecha mexicana en sentido, equivocado desde luego, denostativo.
e- mail: ccirior@yahoo.com.mx
Twitter: @ccirior

Related posts

Y cuando desperté estaban ahí: los 43

385 Grados

Acuerdo 11/03/19, ¿adiós a los clubes de Nuño?

385 Grados

Opinión 385… El tigre siempre estuvo ahí…

385 Grados

Leave a Comment