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Región Oriente

Mutila tren a 3 hondureños; convalecen en Tlaxcala

Constanza GUARNEROS y Juan PLUMA/Saben que pueden perder la vida y diversas partes de su cuerpo, pero prefieren salir de sus lugares de origen en busca de un mejor nivel de vida.

Por lo menos tres jóvenes de origen hondureño, fueron mutilados en los últimos 15 días por el tren, y actualmente se encuentran hospitalizados en el nosocomio de la Secretaría de Salud (Sesa) de Tzompantepec.

En su afán de escapar de la delincuencia y hasta de la misma muerte, porque actualmente el crimen organizado se ha apoderado de Honduras; los migrantes que cruzan por México a través de la bestia, prefieren arriesgarse.

Encontrar a tu paso cuerpos mutilados, degollados con letreros “por no pagar la cuota”, se ha convertido en una imagen común en los estados de honduras; cuentan los mismos migrantes que pasan también por Tlaxcala.

“Allá casi todos, hasta los más pobres ya son obligados a pagar el impuesto de guerra, (el equivalente en México al derecho de vía), de lo contrario amanecen degollados y mutilados, no importa si son mujeres o niños, ya ni siquiera te meten en bolsas negras”, revelan aquellos hombres que viajan en el tren y que aceptan  platicar con 385grados.

Al igual que en Honduras, al correr sobre las vías para subir al tren, sus vidas también corren peligro, sus cuerpos  también pueden quedar mutilados, pero parafrasean  “más vale quedar en el intento”.

MUTILA TREN A 3 HONDUREÑOS.

En este momento por lo menos tres jóvenes de origen hondureño, se encuentran hospitalizados en el nosocomio regional de la Secretaría de Salud (Sesa) de Tzompantepec, tras haber sido mutilados por el tren en territorio tlaxcalteca.

Manuel L. (nombre ficticio) salió huyendo a principios del mes de mayo de Comayagua Honduras, una comunidad humilde, situada en la parte central de ese país, debido a que fue amenazado  por los “maras” de que si no aumentaba su impuesto de guerra, enfrentaría las consecuencias.

Allá Manuel laboraba en el transporte público y era obligado a pagar  de cuota 300 pesos semanales, sólo así era protegido para circular sin “problemas”.

Ante la advertencia de los criminales, decidió dejar su lugar de origen, donde radica su familia y hasta una hija.

“La familia me decía que no me viniera, pero ellos no sabían lo que pasaba, así que decidí salir de Comayagua”, revela.

PIEDE MANUEL BRAZO Y PIERNA IZQUIERDA

Esta vez, era la tercera ocasión en que Manuel intentaba llegar a los Estados Unidos de América, pero nunca se imaginó que le ocurriría una tragedia, la peor de su vida; el tren le mutiló el brazo y la pierna izquierda.

El pasado 25 de mayo había dejado la Casa del Migrante, en Apizaco, donde pernoctó por una noche, pero decidió continuar con su trayecto.

Como muchos, y corriendo el riesgo se encarreró varios metros para subir al tren, después de varios intentos logró su cometido, ya arriba de un vagón intentó dormir, pero no lo logró y decidió bajar a la plataforma.

Ahora no alcanza a memorizar lo que realmente le sucedió, todo aún le parece un sueño del que no puede despertar.

“No me acuerdo si  me tumbaron o me caí, fue algo muy rápido, creo que me dormí y cuando desperté estaba en el suelo ya no tenía el brazo y ni la pierna, pedía auxilio, pero no me escuchaba nadie”, narra mientras se recupera en una cama del hospital.

Pese al momento difícil por el que atraviesa Manuel, no pierde la fe, está seguro que Dios le ayudará a conseguir una visa humanitaria para permanecer en México, mientras se recupera y logra una prótesis, pues en su país eso le sería demasiado complicado.

Su voz es de esperanza, mientras continúa la charla “no se caí debajo de las ruedas, me desangré y  pedí auxilio, me quise levantar y vi muchas patrullas y les pedí auxilio, ellos me dijeron que no podían, hasta que llegara la Cruz Roja, pero tardaron como 3 horas”

Manuel emprendió su travesía con 10 compañeros, de los cuales sólo tres llegaron a Apizaco, algunos se quedaron en el camino y otros más ya habían sido asegurados por autoridades de migración.

Actualmente la salud de Manuel no es tan halagadora, la herida de la pierna corre el riesgo de infectarse y está en espera de ingresar de nueva cuenta al quirófano y pide apoyo de la gente, porque en el hospital a veces no hay los medicamentos que necesita.

LA EMBAJADA DE HONDURAS YA CONOCE EL CASO
La embajada de Honduras en México ya conoce el caso de Manuel, la semana pasada, a propósito de la puesta marcha en Tlaxcala del programa “Migrar no es un delito, es un derecho”, que emprendió el consulado de Honduras en coordinación con la Comisión Estatal de Derechos Humanos y la Casa del Migrante, denominada La Sagrada Familia, un representante hondureño visitó el hospital y conoció el caso de los tres hondureños que se encuentran en el nosocomio de Tzompantepec.

385grados se comunicó vía telefónica a la embajada hondureña, y la persona que atendió la llamada, afirmó que “no podemos hacer nada por ellos, porque no podemos alterar las leyes de México”.

Informó que la instancia a la que deben recurrir los hondureños es la Comisión Mexicana de Apoyo a Refugiados (COMAR).

-Pero ustedes como embajada pueden ayudar a sus paisanos?

-“No podemos, porque debemos sujetarnos a las leyes, es como obligar que deje entrar a alguien a su casa”, respondió.

Sin embargo, la Comisión Estatal de Derechos Humanos ya visitó a Manuel y a los otros dos hondureños, a  fin de garantizar que sus derechos no sean violados.

VÍCTIMA DE LA CORRUPCIÓN Y LA DELINCUENCIA EN MÉXICO

Dejar a su familia, a su esposa, hija y padres no le fue tan fácil a Manuel, pero la amenaza del crimen,  lo obligó, sin importarle que las veces que ha intentado llegar a Estados Unidos, en México ha sido víctima de la corrupción y de la delincuencia.

Mientras comparte su experiencia, el joven hondureño de 28 años de edad, afirma que personal del Instituto Nacional de Migración permiten el paso de migrantes por la bestia, “ellos también te piden una cantidad de dinero y te dejan subir al tren, si no les das de detienen”.

Recuerda perfectamente Palenque, Veracruz y Tierra Blanca, donde también lo han asaltado para quitarle sus pocas pertenencias.

“Me han asaltado, me han robado y me han golpeado, eso la misma raza, pero los que vienen custodiando el tren también te quitan el dinero, eso sí lo he comprobado”, señala.

Pese a todo lo que ha pasado en este peregrinar, el mensaje de Manuel es claro para sus paisanos, “échenle ganas, no todos tenemos la misma suerte, yo había escuchado que el tren mochaba las piernas o el brazo, o que otros mueren en el intento, pero hay quienes tienen suerte, vale la pena morir en el intento”.

 

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