385 Grados
Opinión

Apuntes… Saldívar y la verdadera justicia 

Nada más lacerante que ver cómo la corrupción en la impartición de justicia mexicana se piensa como “normal” e inevitable.

385 Grados / Tlaxcala / Claudio Cirio Romero / Nadie involucrado en un litigio judicial, me atrevo a afirmar, ya sea que haya sido beneficiado o perjudicado, puede afirmar que la justicia se imparte sin la necesidad de entregar dádivas (regalos, botellas caras de licor) o dinero en efectivo, para que abogados, jueces, magistrados del poder judicial federal o locales tuerzan las leyes para que las sentencias se dicten.

De una manera valiente el Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Arturo Saldívar Lelo de la Rea, lo ha aceptado así en su informe presentado a prácticamente un año de haber sido nombrado. La corrupción y el nepotismo, ha dicho con claridad, son cuestiones que un poder judicial federal renovado tiene que evitar.

Inaudito recuento de acciones realizadas en el incipiente, pero prometedor combate a tan dañinos males. Y anuncio valeroso de lo que se propone realizar en el futuro inmediato para erradicarlos. Se escucha más que honesto y decidido el ministro. Más de uno de los que escuchaban en la sala del evento y quizá de lo escuchaban a distancia o leyeron las notas periodísticas, y que pertenecen al gremio, tendrían que estar temblando, porque muy en concordancia con el discurso lopezobradorista ha sentenciado que acabarán con esos comportamientos, así como con la impunidad. La frase hecha se recupera aquí para enfatizar con claridad el propósito, “estamos limpiando la casa y no cejaremos en este compromiso”.

Largo ha sido el aplauso a Saldívar al terminar su alocución. Significativo en términos del punto de quiebre que se está planteando. Porque sencillamente se está anunciando que la justicia en México, a mediano plazo, va a dejar de ser la farsa macabra construida durante prácticamente cien años.

“Es que quieren su lana los magistrados, si no va a seguir en la cárcel, a pesar de que ya se demostró que no es culpable”. “Lo que pasa es que los del otro bando están dando más dinero a los jueces, pero ya encontramos a un abogado que es amigo de ellos y ya dijo que nos va a ayudar”. “Qué podemos hacer, si no le entramos con el regalo, ya me gasté ahorita más de diez mil pesos y me ha costado mucho encontrar el pomo que quieren”.

Así las frases que he escuchado de gente que lamentablemente está involucrada en litigios en esos oscuros tribunales. Por sociólogo que soy no me cuesta imaginar el sufrimiento, las penurias y las angustias que personas, sobre todo los pobres, viven en esos penosos tránsitos en los que la vida de un familiar o una propiedad bien ganada, están en juego.

Pensando en ello, escucho con atención al ministro presidente de la SCJN y no creo lo insólito del discurso. Un discurso fincado en la idea de que el Poder Judicial, necesita la confianza de la personas como su principal fuente de legitimidad. Un discurso que se pone en consonancia con el del titular del poder ejecutivo y habla de que la justicia debe dar prioridad a los “más pobres, los más desprotegidos, los olvidados, los marginados, los discriminados.” Un discurso que acepta que hay grupos vulnerables que en el pasado no han sido escuchados por los juzgadores: mujeres, indígenas, minorías sexuales.

Veo agigantado, por su estatura moral, a un ministro cuidadoso en sus artículos de opinión y su presencia en redes sociales como tuiter. Veo a un hombre comprometido con la idea, que hace un año pensar en esa investidura era imposible, de que debe acabarse con privilegios como los altos salarios. Un funcionario que con orgullo habla de austeridad y ahorro de recursos financieros con medidas administrativas sencillas.

Veo desde la cabeza de la, muchas veces, para no decir casi siempre, vilipendiada institución, la esperanza de que la justicia en México puede ser limpia y transparente. Le creo a Arturo Saldívar, su biografía me permite pensar que es el jurista que estos tiempos de cambio radical necesita. Recuerdo casi de memoria su papel en el caso Cassez, bien escrita por Volpi en su libro Una novela criminal (Premio Alfaguara 2018) y me declaro optimista. No me ilusiona, me anima a seguir luchando.

Nota al margen. ¿A algún amigo mío, sociólogo o no le interesaría un ejemplar del Calendario Veinte20 de efemérides sociológicas, que hicimos con estudiantes de sociología de nuestra Universidad Autónoma de Tlaxcala? Lo pondremos a circular en unos diez días y pueden hacernos ya sus pedidos.

e-mail: ccirior@yahoo.com.mx

twiter: @ccirior

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